“Vosotros, en cambio, os habéis acercado al MONTE DE SION”


La palabra de Dios dice en el libro de los hebreos que nosotros NO nos hemos acercado a un monte que se puede tocar, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino, ni a sonido de trompeta.  Este monte es el Monte Sinaí.  Cuando Moisés se acercó a este monte dijo: “ESTOY ATERRADO Y TEMBLANDO”. Hebreos 12:21-22 dice que nosotros nos hemos acercado a otro monte.  Nos hemos acercado al Monte de Sion y NO nos hemos acercado con miedo, ni con temor, ni con espanto.  Nos hemos acercado con seguridad y confianza gracias a la sangre preciosa de Cristo.

Es importante saber que el MONTE DE SION es el lugar que representaba el nuevo pacto y la ley del espíritu, un nuevo tiempo de Jubileo. También representa una nueva Vida y Libertad en Cristo. Es el lugar donde podemos acercarnos al trono de la gracia sin miedo, no como esclavos, sino como hijos, y es donde podemos escuchar los secretos íntimos de Dios el Padre, para poder caminar y gobernar en su autoridad.


Es lo que representa el verdadero camino al Padre, por medio de Jesús, el Cristo (la puerta) y lo que nos permite el acceso permanente al Padre y es el lugar de destino y habitación.  Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia donde está El Señor. Hebreos 10:22.

Gracias a nuestro Padre Celestial de que ya estamos en el Monte De Sion.   Somos parte de esa preciosa familia de Dios.  Estamos bajo un Nuevo y perfecto pacto y a través de su sacrificio en la cruz del calvario, hemos sido, perdonados, lavados, justificados, santificados y hechos perfectos por su preciosa sangre.  Esa sangre habla mejor que la sangre de Abel.