Ágata, Alberto, Silvia, Belén… están estirando a conciencia en un corro para su clase de gimnasia. Pero no son asistentes a una clase de fitness de un gimnasio cualquiera. Todos son enfermos de cáncer, algunos de ellos en pleno tratamiento, haciendo ejercicio e, incluso. preparándose para correr la próxima Carrera en Marcha contra el Cáncer. Se trata de los asistentes a la Unidad de Ejercicio Físico para pacientes oncológicos recientemente inagurada por la Asociación Española Contra el Cáncer
(AECC) de Madrid. «Es tiempo de moverse» es uno de los lemas de este nuevo
Espacio Activo Contra el Cáncer

.

Así lo han entendido el grupo de asistentes a este novedoso programa. «Confío mucho en la rehabilitación y en la gimnasia. Muchísimo», afirma a la salida Silvia Muñoz quien, a sus 55 años, atraviesa un cáncer de colon con metástasis en el pulmón que no le resta entusiasmo a la hora de cogerse un tren desde Aranjuez, donde reside, y acercarse a la sede madrileña de la AECC, donde tiene lugar la clase. «Salgo contentísima y me ayuda a activarme. Porque una de las cosas que tiene la enfermedad es que dejas de hacer cosas. Esto te empuja a llevar una vida lo más normal posible, a volver a empezar, a vivir, en definitiva». Así lo corrobora Alberto, en pleno tratamiento contra un cáncer colo-rectal, quien reconoce que venir aquí le ha ayudado, sobre todo, a «dejar de tener miedo».

Objetivos reales
Según el momento en el que se encuentra del tratamiento, Silvia puede realizar unos ejercicios, u otros, pero su objetivo es completar un total de 4 kilómetros de los 10 que componen la carrera, que tendrá lugar el próximo 31 de marzo. «En mi caso, haré parte andando, parte corriendo», reconoce esta mujer. «Para eso están los objetivos, para adaptarse a las necesidades y a la realidad de cada uno. Según qué casos, 2 kilómetros andando pueden ser todo un reto», determina Soraya Casla, doctora en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y responsable de esta unidad.

Toda la preparación física, explica Casla, «es adaptada rigurosamente al paciente y al estadio en el que este se encuentre, con unos programas que están basados en los efectos secundarios que encontramos en el enfermo. Por tanto, podríamos decir que hay tantos programas como pacientes». De esta forma, prosigue, «la unidad está abierta a todos los tipos de cáncer en función de los momentos de la enfermedad, y de los efectos secundarios, algo que hace que haya distintos tipos de ejercicio e intensidad».

La unidad está abierta a todo el mundo, pero, tal y como explica esta experta, «los pacientes pasan por una «facilitadora» que recoge sus necesidades y les asesora sobre qué tipo de programa les viene mejor, porque a veces no es el momento para lo que uno quiere o se necesita otra cosa». Por tanto, los pacientes que cumplen con los criterios de inclusión pasan a recibir un programa de ejercicio personalizado al máximo, en el cual se utiliza la última tecnología. «Durante las sesiones controlamos el pulso, sabemos la fuerza a la que puede trabajar cada paciente…». apunta Casla.

Cambio de actitud de los pacientes
En el caso de Muñoz, recientemente operada de pulmón, cuidan mucho la fatiga pero, poco a poco, van logrando aumentar la capacidad pulmonar. Ella reconoce haber llevado una vida completamente sedentaria antes del diagnóstico, un hábito que esta Unidad le está ayudando a cambiar. «Ahora estiro todos los días, que es algo por lo visto, fundamental, e intento hacer algo de deporte cinco días a la semana, al menos, durante treinta minutos. Es cierto que yo me encuentro bien y que me he dado cuenta de que el ejercicio físico es fundamental», asegura.

Las evidencias están ahí. «El ejercicio físico es clave en el abordaje de la enfermedad oncológica», insiste Casla, quien repite constantemente que hay que «convertir el ejercicio físico en un hábito diario, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud, que habla de 150 minutos semanales de práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o una combinación de ambas». Lo ideal, añade Casla: «es que sea un ejercicio que esté por encima de la capacidad cardiovascular. Eso es distinto a andar. Caminar suma, y por supuesto nos ayuda a mantener la salud, pero ejercicio físico es aquel que se planifica».

Las otras patas del programa
Es tiempo de cuidarse. La atención integral se acompaña de servicios consolidados y reconocididos que la AECC ya venía ofreciendo de manera gratuita, y que van desde programas de prevención y promoción de la salud, la atención psicooncológica, y la atención social. Se trata, resume la directora de la Unidad, «de mirar al cáncer con otros ojos». La AECC ha hecho de esta frase su bandera para este espacio, donde imperan las paredes blancas y las palabras altamente inspiradoras como: energía, actitud, y esfuerzo.

Este 31 de marzo no te quedes en casa, sal a la calle y corre contra el cáncer. Únete a la VI carrera “Madrid en Marcha Contra el Cáncer”.¡Inscríbete ya en https://t.co/xtUSTp6M4Y! pic.twitter.com/NugQWDTSSh— aecc Madrid (@aeccMadrid)

31 de enero de 2019

Fuente

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