En la parte litoral de Brasil, en una ciudad de Praia Grande hubo un fuerte temporal que azotó a esa localidad, destruyó en su totalidad una iglesia llamada Comunidad Apostólica Árbol de la Vida, lo que hizo que los congregantes de ese lugar no se detuvieran en su sed de buscar palabra, pues realizaron su culto acostumbrado bajo la lluvia.

Luego de que una tormenta destruyera su iglesia, personas hacen culto bajo intensa lluvia

La fuerte lluvia arrancó la puerta de metal que tenía el templo, llevándose consigo las tejas de la construcción y una buena parte de la parte derecha de la iglesia, dañando ventiladores, equipos de sonido, proyectores de imagen, la iluminación del lugar y hasta los micrófonos.

Según declaraciones del pastor Wellington Souza, se entristeció mucho por lo que había ocurrido, “La primera sensación es de tristeza, mucha tristeza, llanto acumulado. Como pastor, la gente tiene que tragar el llanto, para poder ser fuerte y fortalecer a los demás.No tenemos la oportunidad de llorar nuestro dolor”, pudo expresar en medio de todo el dolor sentido por la pérdida.

Sólo había una persona dentro de la instalación cuando sucedió, la cual no resultó herida en el momento indicado, debido a ello no se pudo realizar este servicio pero eso no los detuvo pues entre todos unieron fuerzas logrando algo sorprendente.

“Después de la tormenta” es el culto que se celebró luego de ese momento amargo, lo cual pudo devolverle la felicidad al pastor y a sus fieles, anterior a eso Dios los había preparado con mensajes sobre las cosas buenas que suceden después de una tormenta, “Eso trajo comodidad a mi corazón. Yo salí de Santos, fui a la iglesia, el personal estaba muy entristecido, todos llorando, abrazándome y dándome palabras de consuelo. Junté a las personas allá delante de la iglesia misma e intenté consolarlas, diciendo que todo iba a estar bien”, contó.

Estando bajo la lluvia, podían sentir felicidad de estar con Dios, “Estamos realizando los cultos bajo la lluvia. Las paredes del templo fueron dañadas, el techo fue destruido, pero la iglesia está intacta, porque la iglesia somos nosotros mismos. Entonces, estábamos allí, como iglesia en el exterior, sin techo, pero muy felices adorando a nuestro Dios “, contó.

Debido a este tipo de actos, ha motivado a la congregación en vez de sentir tristeza por todo lo que perdieron y esto ha sido razón para que más personas se acerquen a los pies de Cristo, “Estas destrucciones tienen la fuerza de activar la solidaridad de las personas. Estábamos allí con alegría, glorificamos a Dios por todo, por no haber herido a nadie. “Estamos buscando fuerza para reubicarnos de nuevo”, finalizó Souza.

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