PADRES DE FAMILIA, ¿DÓNDE ESTÁN?

Deuteronomio 4:9, dice: Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tu ojos han visto, ni se aparten de tu corazðn todos los días de tu vida; antes bien las ensenarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”. 

Dios quiere cabezas de hogar saludables, que se eduquen en Su Palabra, y eduquen a sus hijos.  Usted -papá o mamá que me está escuchando y aun jovenes que aunque no son casados ni tienen hijos, esto también aplica para ustedes; pues algún día lo serán – dirá -yo he sido enseñado de otra manera; o talvéz no fue criado por sus padres o quizá usted es padre o madre soltera, y que en el afán de la vida ha tenido que dejar a sus hijos solos, y ellos han aprendido por sí mismos o han sido enseñados por otros; sin embargo, estas circunstancias no les quita la responsabilidad de educarlos y apoyarlos.

Se hace necesario buscar ayuda de Dios, no podemos en nuestras propias fuerzas, porque cuando lo hacemos de esta manera adquirimos modelos que están totalmente contrarios al modelo y consejo de Dios y estos modelos han sido diseñados por un sistema gubernamental, que ha ido excluyendo a Dios; un sistema que poca importancia le da a los valores y principios estipulados por Dios. Por eso es que El dice, guárdate y guarda tu alma con diligencia.  Siembra valores en tus hijos, guarda los principios. Grandes bendiciones hay para los que guardan su Palabra y la practican.  Tu campo de acción es tu hogar, es tu casa, es tu familia.

Dirijan la mirada a Dios, y en cuanto puedan búsquenlo, pues ustedes están llamados a formarles el carácter a sus hijos y a fortalecer sus capacidades que son las que fundamentan el liderazgo en sus vidas.