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“Nadie puede ver o entrar al Reino, si primero no nace de nuevo” – Frank Almonte
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“Nadie puede ver o entrar al Reino, si primero no nace de nuevo”

 

Es posible ser un apasionado por las cosas de Dios y no ser un hijo de Dios o un ciudadano en el Reino de Dios. Este fue el caso de Nicodemo. Nadie puede ver o entrar al Reino, si primero no nace de nuevo.

Nico no era cualquier persona, Juan lo describe como un “principal entre los judíos” (Juan 3:1)

Jesús fue claro con Nico, porque identificó la verdadera necesidad, su problema no era falta de información, sino que no había recibido la vida de Dios – “el que no naciere de nuevo”.

Imagínate como se sintió Nico. Era obvio que él vino a Jesús como muchos de nosotros lo hacemos – con ideas y prejuicios formados por lo que ya creemos que sabemos.

 

Lo sorprendente de todo el intercambio entre ellos es, como una sola declaración de Jesús, sacude toda una formación y aprendizaje rabínico y una tradición religiosa, y expone la ignorancia sobre lo básico del Evangelio en la escuela de Cristo – “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo”. (Juan 3:7).

El sentimiento es horrible. En algún momento lo debes haber experimentado. Tú te habías formado una serie de ideas y prejuicios en cuanto a algo o alguien y de repente, lo más básico te revela, que lo que tu habías creído carecía del elemento más básico. En el caso de Nico, él sabía sobre las cosas de Dios, pero no había recibido la vida de Dios.

 

Es obvio que Jesús quiso alumbrar las tinieblas que estaban en este líder religioso, y se toma el tiempo para ensenarle del nuevo nacimiento.

Juan 3:6

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

 

Juan
3:8

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Jesús quiere que Nico sepa dos cosas indispensables en relación con el nuevo nacimiento.

1. Dios es el que toma la iniciativa

2. El nuevo nacimiento es una obra exclusiva de Dios.

 

1 Juan 3:9

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

 

Juan 1:12-13

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Consideremos como ocurre el nuevo nacimiento.

1. No es por sangre El nuevo nacimiento (la regeneración), no tiene ninguna conexión con descendencia humana. Es posible heredar tradiciones, ceremonias, ritos y pasar de una generación a otra el conocimiento, pero es imposible recibir naturalmente lo que es implantado por el Espíritu Santo en el espíritu del hombre.

La vida eterna no es una herencia que podemos recibir de nuestros padres sino un regalo de Dios.

2. No es por voluntad de la carne

El nuevo nacimiento no está conectado a la voluntad humana. La voluntad de la carne es hostil contra Dios. Jesús mismo le dijo a los que se oponían – “y no queréis venir a mí para que tengáis
vida”. (Juan 5:40)

Aun cuando la voluntad humana trate o quiera algo de Dios, Pablo dice en el capítulo 5 verso 6 de la epístola a los Romanos, “que es débil”.

 

Romanos 5:6

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Determinarse a cambiar el comportamiento, esforzarse para ser un mejor ser humano, disponerse “a buscar a Dios”, son deseos nobles, pero no constituyen que la persona nació de nuevo.

A menos que la gracia no tome la iniciativa y el Espíritu Santo opere en la voluntad del hombre, él o ella nunca desearán una nueva naturaleza o podrán recibir una.

 

Fuente

Frank Almonte

Su pastor personal
El pastor, Frank Almonte es un reconocido comunicador y productor de medios de comunicación cristianos de la ciudad de Nueva York, donde junto con su esposa Rosemary, han estado pastoreando el Centro Cristiano Adonai por más de veinticinco años. Es Doctor en Divinidades de la Universidad Cristiana Logos en Jacksonville, Florida y en Filosofía (PhD) de Texas University of Theology. Es también entrenador y mentor en The John Maxwell University. Su pasión por ensanchar el Reino de Dios lo ha motivado a escribir varios libros, entre ellos, Gobierno Apostólico y Riquezas de las Naciones.